ANDRÉS GOMEZ MORA, LA FUERZA TRANQUILA DEL MUNDO RURAL. POR JESUS OLMEDO
Jesús Olmedo/Toledo, 7 de agosto de 2026.- Hay personas que, sin hacer ruido, cambian el rumbo de una tierra. Hombres que no necesitan grandes discursos porque su vida entera ya es un mensaje. Hoy despedimos a uno de ellos: Andrés Gómez Mora, que nos ha dejado a los 89 años, en Toledo, después de dedicar casi tres décadas a construir lo que hoy conocemos como Eurocaja Rural y, mucho antes, a defender el cooperativismo agrario como quien defiende su propia casa.
Andrés era de Mora. Y eso, para él, lo era todo. Hasta su apellido materno reflejaba el amor a su pueblo. El pueblo donde nació, donde trabajó, donde soñó y donde siempre quiso volver. Un agricultor y olivarero que entendió muy pronto que el campo solo avanza cuando se avanza juntos. Que una cooperativa no es una empresa: es una familia. Y que el mundo rural necesita líderes que crean en él incluso cuando otros lo dan por perdido.
Durante 28 años presidió la Caja Rural, la primera la de Toledo, forjó e impulsó después al lado de su inseparable Rafael Martín Molero la apertura de su modelo financiero a Castilla-La Mancha, sembrando así la semilla de esa espiga dorada que hoy lucen decenas de oficinas repartidas ya por toda España, sin olvidar que fue guiándola en tiempos difíciles, en recesiones profundas, en momentos en los que muchos dudaban. Él no. Con esa mezcla de humildad, prudencia y buen criterio, impulsó la expansión nacional de la entidad, presidió su Fundación, modernizó estructuras, abrió caminos y dejó a Eurocaja Rural en una posición de referencia en el sector financiero español. No es poca cosa. Pero él nunca presumió de ello. Lo conocí bien. Lo respeté. La gente buena del campo es sabia y noble, por eso siempre escuché atento su certero consejo.
Su legado, sin embargo, va mucho más allá de los números. Fue referente del cooperativismo agrario, fundador y primer presidente de la D.O.P. Montes de Toledo, impulsor en otros mercados con OleoToledo del aceite de nosotros los toledanos, defensor incansable del oro vírgen de nuestra tierra, pregonero de honor de las Fiestas del Olivo, y un hombre que siempre llevó el campo por bandera. Un hombre que sabía que detrás de cada litro de aceite hay una familia, un esfuerzo y una historia.
Y hay algo más, quizá lo más grande que de él recordaremos: su sensibilidad hacia las personas con discapacidad. Su compromiso con MARSODETO, con Cáritas, con APANAS, con tantas entidades que no necesitan lástima, sino ayuda. Esa parte de su vida no siempre salía en los titulares, pero decía mucho más de él que cualquier reconocimiento institucional.
Hoy, Eurocaja Rural, su presidente Javier López Martín, su director general Víctor Manuel Martín López, todo su consejo rector, y toda la plantilla, a la que admiro por ser ejemplo de como hay que remar unidos para alcanzar el objetivo, envían su pésame a la familia bajo un profundo agradecimiento a la figura de Don Andrés. Y hoy, también, el mundo rural, no solo el toledano y castellano-manchego, pierde a uno de sus grandes referentes. A un hombre que no solo presidió una entidad: la sostuvo, la cuidó y la hizo crecer.
Andrés Gómez Mora fue muchas cosas: presidente, agricultor, tractorista, cooperativista, fundador, consejero, referente e Hijo Predilecto de su región y de su gente. Pero, sobre todo, fue un hombre bueno, cercano, educado y amable, que deja huella sin levantar la voz.
Que su ejemplo siga guiando a quienes hoy trabajan por un mundo rural vivo, fuerte y orgulloso de sí mismo.


